lunes, 29 de octubre de 2012

METAMORFOSIS (Saiz de Marco)

A los 14 años le gustan las rimas de Bécquer, oye en el tocadiscos canciones melódicas y cree en la religión que le han inculcado.

A los 18 años aquellas rimas le parecen cursis. Lee a Sartre, a Nietzsche, a Camus. Oye a Pink Floïd y a los Rolling Stones. Abjura de la música melódica. La fe religiosa le deja y se declara agnóstico.

A los 20 años decide que nunca se casará ni tendrá hijos porque no tiene sentido traer más gente a este mundo de mierda.

A los 26 años se casa y trae un hijo a este mundo de mierda. Para apaciguar su conciencia se afilia al Partido Comunista por ser el único que puede transformar la sociedad y procurar una vida justa y pacífica.

A los 35 años se da de baja en el Partido tras llegar a la conclusión de que el colectivismo anula el estímulo personal y lleva a los pueblos a la ruina económica.

A los 37 años se da cuenta de que no sabe quién es, ni en qué cree, ni qué quiere.

A los 40 años se divorcia de su mujer y vuelve a pensar que nunca debió casarse.

A los 43 años se casa otra vez. Con su nueva pareja decide no engendrar hijos y adoptar una niña. Viaja a la India, con su esposa, para recogerla, y al abrazar a su hija adoptiva se siente reencontrado.

Acaba de cumplir 46.

A efectos del Registro Civil ha sido siempre (un nombre y dos apellidos, un único carné de identidad) una sola persona: siempre la misma, desde donde dice “nacimiento” hasta donde dirá “defunción”. A todos los demás efectos ha sido muchas (¿siete, diez…?, ¿cuántas?) personas distintas.

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